Editorial·La Jornada·Hace 1 d
“Hace 50 años, más de la mitad de los toros eran como los que hoy nadie quiere torear”, señala aficionado entristecido - La fiesta en paz
Repuesto de un severo acceso de tos –fuma dos cajetillas diarias–, Samuel Andrade Mier, el indignado y entristecido aficionado de la columna anterior, continúa la charla: “La pregunta sería: ¿por qué se ha ido saliendo la gente de las plazas de la Ciudad de México hacia el norte? Pues porque percibe que no obtiene un espectáculo acorde al costo del boleto.
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