¿Que sería un muy mal precedente repetir el proceso? Sería peor quedar otra vez en último lugar en Nuevo León, algo que no merece Morena, no merece Clara Luz Flores y no merece Claudia Sheinbaum.
Este análisis advierte sobre la creciente influencia del crimen organizado en las estructuras políticas y sociales de México, especialmente a nivel municipal. Destaca cómo los grupos delictivos financian campañas, imponen candidatos y utilizan la violencia para controlar los procesos electorales. El texto enfatiza la vulnerabilidad de los alcaldes y el riesgo de una 'oclocracia criminal' en los comicios de 2027. Finalmente, hace un llamado a los tres niveles de gobierno y partidos para proteger la integridad democrática ante la infiltración delictiva.
La maquinaria electoral guinda avanza con la fuerza de la marca del partido, los programas sociales que benefician a 35 millones de personas y la popularidad presidencial.
El artículo analiza el resurgimiento de la alianza electoral PRI-PAN, impulsada por la necesidad estratégica de enfrentar el dominio de Morena en los comicios de 2027. Líderes de ambos partidos se reunieron recientemente en Monterrey para coordinar candidaturas en diversos estados, como Campeche y Sonora. Aunque la alianza busca consolidar el voto opositor mediante estrategias respaldadas por empresarios, persisten desafíos significativos como las tensiones internas por la selección de candidatos y el estigma histórico del término 'PRIAN'.
El artículo analiza el inicio del proceso de registro para las elecciones intermedias de 2027 en México, destacando la tensión política entre las visiones de los expresidentes López Obrador y Felipe Calderón. Examina el papel estratégico de los partidos, señalando el potencial de Movimiento Ciudadano como partido bisagra y las dinámicas internas de Morena. Con un enfoque en Tamaulipas, la pieza aborda las implicaciones locales para los candidatos y la influencia de la dirigencia central en las decisiones finales.
Esta columna de opinión aborda la presentación del libro de José Luis Jáquez Balderrama sobre el legado de Javier Darío Restrepo. El autor utiliza el evento para criticar a la administración mexicana actual, alegando que las acciones gubernamentales contra la libertad de expresión y la estabilidad institucional están generando un descontento político significativo. El texto predice que este deterioro de los principios democráticos y las libertades cívicas provocará pérdidas electorales para Morena en los comicios de 2027 ante la búsqueda de alternancia.
Esta columna de opinión critica la dinámica interna del partido Morena en Baja California, señalando una desconexión entre los altos funcionarios y el personal operativo. El autor sostiene que los servidores públicos de campo son desplazados por figuras políticas y que los acuerdos de alianza con el PVEM y el PT provocarán que los militantes de Morena pierdan oportunidades de candidaturas. El texto sugiere que las negociaciones para cargos locales y federales en municipios como Ensenada y Tecate generarán conflictos internos significativos.
Este artículo de opinión analiza las tensiones internas del PAN respecto a posibles alianzas con el PRI en Nuevo León y Sinaloa. El autor sugiere que la oposición a estas coaliciones podría derivar de intereses individuales de candidatos por proteger sus candidaturas. Asimismo, el texto aborda la posible estrategia de Movimiento Ciudadano de competir de forma independiente en 2027 y menciona brevemente programas sociales en Tamaulipas y una brigada de primeros auxilios psicológicos en la UAT.
Morena terminó de repartir las coordinaciones, pero todavía le falta juntar los pedazos que dejó la competencia. El lunes 28 de septiembre cerró en Chihuahua las 17 designaciones de coordinadores estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, antesala política de las candidaturas que deberán formalizarse en los tiempos legales. Cruz Pérez Cuéllar obtuvo el nombramiento y Andrea Chávez quedó fuera. Hasta ahí, el resultado; lo que sigue es otra historia, porque del plato a la boca se cae la sopa y ganar una interna no garantiza ganar una gubernatura.Mi cuestionamiento no es que Morena permita competir: faltaba más. El problema aparece cuando promueve aspiraciones durante meses, fortalece grupos enfrentados y después pretende que una fotografía y tres gritos de “unidad” borren todas las diferencias. El partido publicó resultados el martes 29 y defendió sus encuestas y ejercicios espejo; sería incorrecto afirmar que no mostró nada. Pero publicar cifras no resuelve por sí solo las dudas sobre cómo se convierten en una decisión. Una cosa es explicar el mecanismo y otra conseguir que los participantes confíen en él: cuentas claras, amistades largas.Chihuahua exhibe ese desafío. En el reactivo de preferencia como candidato, Cruz registró 31.53% y Andrea, 30.61%: una diferencia de 0.92 puntos porcentuales. Sin embargo, el sistema completo le asignó a él 8.5 puntos de diez y a ella, 1.5; no fueron esos los porcentajes de respaldo ciudadano. Andrea ha manifestado que seguirá en Morena. Tampoco hay elementos para asegurar que la mayoría de sus seguidores rechazará al ganador. Mi impresión es más prudente: Cruz tendrá que trabajar para sumar a una corriente que conserva peso propio; no puede dar sus votos por descontados.La tensión ya rebasó los comentarios de pasillo. El PT cuestionó que la designación de Cruz representara una decisión definitiva de la coalición y mantuvo abierta la posibilidad de impulsar a Andrea. Eso todavía no equivale a una ruptura consumada, pero sí constituye una advertencia. En San Luis Potosí, Morena anunció que competiría separado del Verde, partido que gobierna la entidad. Los acuerdos nacionales no amarran automáticamente todos los arreglos estatales. Cuando los aliados empiezan a buscar por dónde salir, más vale revisar las bisagras antes de presumir que la casa está en orden.Chihuahua conoce esas historias. Francisco Barrio, proveniente del empresariado juarense, ganó la gubernatura en 1992, después de haber competido en 1986. Para su sucesión, en 1998, Eduardo Romero Ramos representó una opción cercana al gobierno, pero la convención panista eligió a Ramón Galindo Noriega, quien posteriormente perdió frente a Patricio Martínez García. La división interna formó parte de aquel escenario, aunque sería simplista atribuirle toda la derrota. Lo que sí quedó claro fue que la preferencia del gobernador no bastaba para ordenar al partido: donde manda la militancia, también puede dejar de mandar el mandatario.El PRI también tuvo sus propios desencuentros. En noviembre de 2003, José Reyes Baeza Terrazas, exalcalde de Chihuahua, derrotó ampliamente a Víctor Emilio Anchondo Paredes en una elección abierta para definir la candidatura de 2004. El antecedente merece recordarse sin adornarlo con descalificaciones personales ni confundir los nombres. Además, Reyes Baeza ganó después la gubernatura: una competencia interna no desemboca necesariamente en derrota. La lección es que los liderazgos tienen límites y que abrir una elección exige aceptar sus consecuencias, incluso cuando el ganador no coincide con el favorito del despacho.Por eso tampoco compro la explicación de que Chihuahua simplemente verá competir a “dos panistas”. Cruz tiene pasado en Acción Nacional, pero hoy representa otro proyecto y deberá responder por su trayectoria completa; Marco Bonilla construye su aspiración desde el PAN. Las biografías importan, aunque no sustituyen las propuestas ni las responsabilidades presentes. El Cabildo capitalino está convocado para analizar la solicitud de licencia de Bonilla el lunes 5 de octubre; todavía no corresponde darla por aprobada ni presentarlo como candidato registrado. Por muy adelantado que vaya el gallo, el calendario electoral no se mueve a cacareos.También conviene revisar el espejo de 2021. Juan Carlos Loera de la Rosa perdió la gubernatura frente a Maru Campos mientras Cruz ganó la alcaldía de Juárez, pero existe registro de que Pérez Cuéllar acompañó a Loera en su arranque de campaña. Cuánto aportó después cada grupo y qué tan efectiva fue aquella unidad es materia de análisis, no una conclusión que pueda despacharse diciendo que nunca se sumó. Hoy Cruz enfrenta la otra cara del problema: necesita que quienes no ganaron encuentren razones para colaborar. Arrieros somos y en el camino andamos; la unidad que se pide también se construye.A Morena le toca administrar el desgaste de gobernar y las expectativas que su propia fuerza despierta. Pero tampoco el PAN o el PRI pueden vender el descontento como un triunfo anticipado. Coahuila tiene condiciones particulares; no es una receta que Alejandro Moreno pueda repartir para revivir al tricolor en todo México. Ni los reclamos internos prueban que Morena esté derrotado ni su fortaleza garantiza que pueda desperdiciar apoyos. La democracia interna cuesta, sí, pero el dedazo también cobra factura. Mi crítica es que se incentive una competencia sin preparar una salida digna para quienes pierden: quien siembra expectativas debe hacerse cargo de la cosecha.El 6 de junio de 2027, cuando se disputen las 17 gubernaturas, sabremos cuánto pesaron las decisiones y cuánto las heridas que quedaron abiertas. Cruz tendrá que convencer fuera de Morena y recomponer dentro; Andrea y su corriente decidirán cómo traducen su pertenencia al movimiento en trabajo político.La dirigencia no puede lavarse las manos después de repartir nombramientos. Por ahora, disfrutemos de la postemporada de las Grandes Ligas, a ver si se enfrían los ánimos y los “no ganadores” evitan convertirse en oposición de sus propios compañeros. Porque ponerse el pie cuando se tiene tanto por disputar… pero qué necesidad, diría Juan Gabriel, amigo del exgobernador Duarte y orgullo de Ciudad Juárez y todo México.