Del tianguis al algoritmo: el futuro del retail
En los años noventa, comprar era una actividad lenta y profundamente física. Un consumidor mexicano podía recorrer varios mercados, tianguis o centros comerciales para comparar precios, depender de recomendaciones de familiares o vecinos y cargar efectivo para concretar una compra. Encontrar un producto importado podía requerir semanas de búsqueda, llamadas telefónicas o incluso viajes a otra ciudad. Los horarios comerciales limitaban las opciones y la información disponible era escasa. Hoy, muchas de estas prácticas resultan poco convencionales para una generación acostumbrada a la inmediatez.
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